¿Por qué es necesaria la función fiscal en la transformación financiera?

8 de noviembre de 2016

Joaquín Latorre

Socio responsable de PwC Tax & Legal

+34 915 684 536

Santiago Barrenechea

Socio del Área Fiscal

+34 915 684 561

La función fiscal y la financiera hacen frente a retos similares que requieren una profunda reevaluación de todos sus procesos y operaciones. En la actualidad, ambas necesitan dar un mayor soporte a sus ‘stakeholders’ internos y externos sin tener, necesariamente, más recursos. Necesitan responder a las crecientes demandas en cuanto a reporting financiero, presupuestos y proyecciones, toma de decisiones, control y seguimiento, cumplimiento y gestión de riesgos. Así, la función financiera busca satisfacer estas nuevas demandas mediante su propia transformación.
 
Pero, ¿exactamente cuáles son los factores que mueven a la transformación financiera? Y, ¿por qué es necesario tener en cuenta a la función fiscal?

1. Reducción de costes. El primero es el recorte generalizado del presupuesto para el área financiera (que incluye fiscal) en los últimos 25 años. Esta tendencia está cada vez ganando mayor impulso y como resultado la función financiera debe gestionar sus costes de manera más estratégica. No obstante, las compañías deberán encontrar el equilibrio entre la reducción de costes y su capacidad de acción ya que, a largo plazo, un recorte demasiado drástico puede ser un mayor coste en el futuro.

2. Ineficiencias en los procesos. Hasta la actualidad, los procesos fiscales, en su gran mayoría, se han llevado a cabo de manera manual y como consecuencia, se han producido ineficiencias. La buena noticia es que un examen exhaustivo y un rediseño de los procesos durante la transformación podrían “fácilmente” desembocar en una mayor eficiencia para el conjunto de la empresa. En concreto, se ahorraría tiempo y carga de trabajo para los profesionales, se eliminarían ineficiencias, reducirían riesgos, y mejoraría la integridad de los datos.

3. Expansión a nuevos mercados. La internacionalización, por supuesto, es una palanca de crecimiento clave para cualquier compañía. Sin embargo, hay que tener en cuenta que una expansión a nuevos mercados también acarrea una serie de riegos importantes, especialmente en cuanto a fiscalidad. Para evitarlos, el área financiera deberá planificar cambios operacionales relacionados con, por ejemplo, precios de transferencia, implicaciones del modelo de negocio, así como nuevos requerimientos y políticas fiscales y contables.

4. Un entorno regulatorio complejo. Cada vez es más habitual que las autoridades reguladoras y los mercados demanden a las empresas un mayor acceso a información confiable. Así, la función financiera de cada compañía deberá satisfacer de manera simultánea los requerimientos de jurisdicciones en las que opere y hacer frente a la creciente complejidad del entorno regulatorio.

5. Conocimiento y alineación con el negocio. Según recientes encuestas, la mayoría de stakeholders no están satisfechos con la cantidad y calidad de la información financiera, incluyendo la fiscal, que reciben por parte de las empresas. Por ello, otro de los factores que está impulsando la transformación financiera es la necesidad de alinear la mentalidad de “servicio al cliente” con los procesos, sistemas, estructura, roles, y modelo reporting de la compañía para satisfacer las necesidades de los stakeholders y así, mejorar el negocio en su conjunto.

6. Planificación y previsión financiera. Una de los grandes retos de la función financiera es revitalizar y racionalizar sus procesos de planificación y previsión, incorporando la dimensión fiscal, para ganar en precisión sin que necesariamente aumenten sus recursos.

7. Respuesta a las expectativas de los stakeholders externos. En la actualidad, el entorno fiscal global es especialmente dinámico y las compañías están siendo examinadas de cerca por diversos stakeholders como por ejemplo, las autoridades regulatorias que esperan que las compañías paguen los impuestos correspondientes en cada uno de los territorios donde opera. Sin embargo, el reto de las compañías no se basa exclusivamente en ser un justo contribuyente, sino que, además, se espera que tengan un profundo conocimiento de la información antes, durante y después de ser entregada.

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